Main Concourse: se trata del vestíbulo más grande del mundo. El magnífico cielo estrellado es obra del artista Paul César Helleu (ver sección Curiosidades). Posee 60 estrellas agrupadas en constelaciones e iluminadas con fibra óptica. El reloj de cuatro caras que preside el Main Concourse se ha convertido en el símbolo indiscutido de la estación. Para apreciar el vestíbulo en todo su esplendor recomendamos dirigirse a alguno de sus pasillos elevados, a los que se accede tomando un ascensor desde el restaurant Michael Jordan’s Steak House.
Dining Concourse: Disfrutar de un excelente almuerzo o cena en el marco de la Grand Central Terminal es una experiencia única.
- Oyster Bar & Restaurant: Un clásico desde 1913. Ofrece una variada selección de platos a base de pescados frescos y ostras.
- Godiva Chocolatier: Tradicional tienda de chocolates. Uno de los mejores lugares de Manhattan para comprar chocolates en suntuosas presentaciones para regalo.
- Masa Sushi: Ícono de la nueva gastronomía en la Gran Central Terminal.
- Michael Jordan’s Steak House: Excelentes carnes.
- Grande Harvest Wines: Histórica tienda de vinos.
- Joe the Art of Coffee: Fue calificada como la mejor cafetería de Manhattan por importantes periódicos y revistas.
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La Grand Central Terminal es uno de los sitios que no debería dejar de lado en su primera visita a New York y, si ya la conoce, siempre lo estarán esperando secretos por descubrir. Si dispone de tiempo, recomendamos asistir a los tours gratuitos sobre historia y arquitectura de la Grand Central Terminal organizados por la Municipal Arts Society (debe presentarse en el quiosco de información del Main Concourse los martes a las 12:30 hs., para más información llamar al +212 935 3960).
Otra de las opciones es almorzar o cenar en alguno de sus restaurantes tradicionales (ver sección “Lo Imperdible”).
Si no tiene tiempo para recorrerla en detalle, no deje de admirar el espléndido grupo escultórico de la fachada que lleva por nombre Transportation y es obra de Jules-Felix Coutan. Se destacan las figuras de Mercurio (símbolo de la velocidad), Minerva (diosa de la sabiduría) y Hércules (arquetipo de la fuerza).
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Radio City Music Hall (1260 Avenue of the Americas): Este mítico teatro construido en 1932 posee una capacidad para más de 6.000 personas. Se escogió este nombre porque en aquella época la radio representaba lo último en tecnología.
GE Building (Antes RCA Building, 30 Rockefeller Plaza): Un impactante rascacielos de 70 pisos que alberga la oficina de los Rockefeller, la NBC y otros estudios de televisión.
- La protagonista del lobby del GE Building es una enorme luminaria de cristal de Swarovski cuyo diseño, dicen, es una réplica exacta del GE Building invertido.
- El Rainbow Room, su exclusivo restaurante del piso 65, ofrece una gastronomía de excepción y espectaculares vistas.
- En el último piso del edificio se encuentra el mirador Top of the Rock, “un regalo de Rockefeller para el pueblo de New York”.
- La Lower Plaza es el sitio donde se coloca el gigantesco Árbol de Navidad y la célebre pista de patinaje.
- Al nivel de la calle y sobre la 5ta Avenida podrá contemplar las estatuas del Atlas y de Prometeo. En el edificio de la Associated Press hallará un interesante bajorrelieve en metal, obra de Isamu Noguchi.
10 Rockefeller Plaza: Aquí se encuentra el estudio de grabación del famoso programa televisivo Today Show.
Underground Concourse: Pasaje peatonal subterráneo entre las Avenidas 5 y 7 y las calles 47 y 51. Posee tiendas, restaurantes y fast foods.
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Recorriendo la ciudad, seguramente se topará con el Rockefeller Center al doblar una esquina. Si no tiene planificado visitar alguna de sus atracciones, le recomendamos igualmente dar un paseo por la Avenida de las Américas, aunque sólo sea para sentirse pequeñísimo bajo sus exagerados volúmenes. Podrá pasear por alguna de sus plazas públicas y descubrir célebres esculturas. (Ver Lo Imperdible).
Si desea contemplar Manhattan desde lo alto, el Top of the Rock es un mirador espléndido. A diferencia de los observatorios del Empire State Building, ofrece una magnífica panorámica del Central Park y al no estar cubierto, permite tomar mejores fotografías. Así mismo, las filas de ingreso son más cortas.
De diciembre a enero, el Árbol de Navidad y la pista de patinaje de la Lower Plaza es de visita obligada.
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Los Observatorios: Una vez superadas las filas de ingreso y llegados al observatorio del piso 86, el paisaje es deslumbrante. Muchos afirman que nadie que suba en pareja debe perderse la ocasión de darse un beso en el Empire State: la electricidad estática acumulada en sus barandas provoca inolvidables chispazos en los labios de los amantes.
Atracciones en lo Alto: Además de observar el paisaje, existen otras alternativas. El Audio Tour permite identificar los principales edificios de Manhattan. El New York Skyride es una función de teatro de realidad virtual, cuya marcada intención turística quizás lo reserve sólo para los más pequeños o los apasionados por las nuevas tecnologías. Cuenta además con restaurantes, cafeterías y bares.
El Vestíbulo: Si decide no subir hasta alguno de los observatorios, en el vestíbulo podrá contemplar un imponente relieve del Empire State Building sobre un mapa de Nueva York y una maqueta iluminada del edificio.
Eventos Especiales: El Empire State Building se viste de fiesta para dos ocasiones especiales: las Fiestas de Casamiento del Día de San Valentín y el ESB Run-up, una alocada carrera de 320 metros desde la base, cuyo origen se remonta a 1978.
Aunque no escoja ninguna de estas opciones, la teatral iluminación del Empire State Building lo acompañará durante todas sus noches en Manhattan.
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Dos razones fundamentales para subir al Empire State Building: se trata del edificio más alto y el punto de observación más elevado de Manhattan. Será una experiencia inolvidable para aquellos que nunca han estado en un rascacielos y su panorámica de 360? es única. Desde los observatorios podrá contemplar la impactante arquitectura de la ciudad y, si el tiempo lo permite, los Estados de Massachusetts, Connecticut, Pennsylvania y New Yersey.
La razón fundamental para no visitarlo son las interminables filas de ingreso. Las nuevas medidas de seguridad alargan aún más la espera. Antes de ingresar al ascensor que lo llevará al observatorio deberá hacer tres filas: para el chequeo de seguridad, para adquirir los tickets y para el ingreso. Si cuenta con poco tiempo o una salud delicada, puede comprar el ESB Express Pass por 45 dólares, que lo ubicará automáticamente en el primer lugar de cada una de estas filas.
El vestíbulo del Empire State Building también tiene atractivos, pero no tan espectaculares: una colección de fotografías de visitantes ilustres, una colección de arte y una maqueta del edificio.
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