Lo imperdible del edificio Chrysler
A lo largo de este siglo, la fachada del Chrysler recibió numerosas críticas, sobre todo por la austeridad y dureza de sus líneas. A pesar de ello, vale la pena acercarse a la Avenida Lexington y la calle 42 para observar cómo crece hasta convertirse en una mancha luminosa que desafía el cielo, aún más brillante si la visita es por las noches. Desde algunos de los miradores de la ciudad, el Chrysler devela su imaginario art decó y el brillo de su material estrella (un tipo de acero llamado Nirosta).
El vestíbulo del Chrysler Building tiene forma triangular y en su construcción y decoración se utilizó acero inoxidable, granito y mármol africano. Posee más de treinta ascensores, todos distintos. Preste atención a las formas que recuerdan las partes de un automóvil escondidas por todo el vestíbulo. El mural del techo, obra de Edward Trumbull, tiene como tema el progreso a través del transporte y las comunicaciones.