Lo imperdible del Empire State Building
Los Observatorios: Una vez superadas las filas de ingreso y llegados al observatorio del piso 86, el paisaje es deslumbrante. Muchos afirman que nadie que suba en pareja debe perderse la ocasión de darse un beso en el Empire State: la electricidad estática acumulada en sus barandas provoca inolvidables chispazos en los labios de los amantes.
Atracciones en lo Alto: Además de observar el paisaje, existen otras alternativas. El Audio Tour permite identificar los principales edificios de Manhattan. El New York Skyride es una función de teatro de realidad virtual, cuya marcada intención turística quizás lo reserve sólo para los más pequeños o los apasionados por las nuevas tecnologías. Cuenta además con restaurantes, cafeterías y bares.
El Vestíbulo: Si decide no subir hasta alguno de los observatorios, en el vestíbulo podrá contemplar un imponente relieve del Empire State Building sobre un mapa de Nueva York y una maqueta iluminada del edificio.
Eventos Especiales: El Empire State Building se viste de fiesta para dos ocasiones especiales: las Fiestas de Casamiento del Día de San Valentín y el ESB Run-up, una alocada carrera de 320 metros desde la base, cuyo origen se remonta a 1978.
Aunque no escoja ninguna de estas opciones, la teatral iluminación del Empire State Building lo acompañará durante todas sus noches en Manhattan.